Dime cuándo fue la última vez que te elegiste
¿Y si no hay nada malo contigo…y solo te has alejado de ti?
Esto no va de cambiarte — Va de recordarte
No necesitas otra estrategia. Ni hacer más. Ni demostrar nada. Lo que necesitas es volver a ese espacio dentro de ti donde ya eres suficiente.
Donde puedes respirar, sentir y soltar. Aquí no trabajamos desde la mente. Trabajamos desde el corazón.
He estado ahí.
Desde pequeña aprendí a sostener, a agradar a todos para encajar y a existir en segundo plano.
Con el tiempo tuve que empezar de cero muchas veces, llegó el bullying, las relaciones tóxicas, la escasez económica y una enfermedad crónica como el Lyme, que me dejó totalmente anulada.
Ese colapso fue también un punto de inflexión.
Comprendí que no bastaba con atender el cuerpo físico, ni siquiera la mente.
Era necesario volver a habitarme por completo: cuerpo, emociones, energía y conciencia.
Todo empezó cuando decidí darme el permiso de cambiar la forma de mirarme y empezar el viaje de regreso a mí.
Hoy acompaño a mujeres que, como yo, se han desconectado tanto de la vida que no recuerdan quienes son.
Y lo que he descubierto es esto: La salida no está en cambiar lo que ocurre fuera. Está en cambiar la forma en que ves lo que estás viviendo.
Porque cuando cambias tu mirada, cambia todo.