Relaciones que duelen. Decisiones que repites. Bloqueos que no sabes explicar.
No es que elijas mal una y otra vez. Es que cuando llega el momento de elegirte, vuelves a dudar, ceder y adaptarte.
Puedes tomar una nueva decisión y empezar a hacerlo diferente.
He estado ahí.
Durante años también supe lo que tenía que hacer y, aún así, seguía postergándome.
Me adaptaba, cedía, intentaba hacerlo todo bien y acababa sintiendo que algo fallaba en mí.
Hasta que entendí que no necesitaba saber más. Necesitaba dejar de abandonarme cada vez que aparecían el miedo, la duda o la culpa.
Ahí empecé a volver a mí. A confiar. A elegir diferente.
Hoy acompaño a mujeres que están justo en ese punto. Mujeres que saben mucho de sí mismas, pero quieren empezar a vivir de acuerdo con lo que ya saben.